Tobías abrió la felicitación de cumpleaños y nuestras vidas empezaron a quebrarse. Fue el principio del fin: Elea empezó a evadirse tras la muerte de nuestro querido hijo.
SENSO / 9
-Me parece rarísimo.
-¿El qué?
-Cómo mueven las manos.
-¿Cómo las mueven?
-Como si hiciesen madejas en el aire.
-Imaginaciones tuyas.
-No, fíjate bien.
SENSO / 8
Tenía la esperanza de enderezar nuestras vidas. ¿Hubiera sido posible de no ser porque fuimos a parar al lugar equivocado?
SENSO / 7
Estábamos exhaustos. Tras varias semanas transitando por diferentes pueblos decidimos quedarnos en aquél, una pequeña y aislada aldea oculta en las montañas de la que nunca habíamos oído hablar. Apenas tenía una centena de habitantes: tres o cuatro niños horribles y muchos viejitos que pasaban la mayor parte del tiempo tomando el sol sentados en las puertas de sus deterioradas casas o en los bancos de la plaza mayor. Agotados, decidimos no seguir más.
SENSO / 6
Una semana después estalló la Gran Guerra y a Elea se le acentuaron aún más las crisis. Muchas noches salía descalza y gritaba que quería volar, que los pies le quemaban. Obsesionada con pisar el suelo lo menos posible, sus saltos hacia el cielo eran cada vez más grandes. Como el Wendigo americano Elea se elevaba siniestramente en el aire con sus pies de fuego bajo la noche iluminada por las explosiones de los misiles scout. A cada detonación su cuerpo se evidenciaba en el aire, como una bailarina iluminada en estampida con los pies encendidos.
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