SENSO / 8

Tenía la esperanza de enderezar nuestras vidas. ¿Hubiera sido posible de no ser porque fuimos a parar al lugar equivocado?

SENSO / 7

Estábamos exhaustos. Tras varias semanas transitando por diferentes pueblos decidimos quedarnos en aquél, una pequeña y aislada aldea oculta en las montañas de la que nunca habíamos oído hablar. Apenas tenía una centena de habitantes: tres o cuatro niños horribles y muchos viejitos que pasaban la mayor parte del tiempo tomando el sol sentados en las puertas de sus deterioradas casas o en los bancos de la plaza mayor. Agotados, decidimos no seguir más.

SENSO / 6

Una semana después estalló la Gran Guerra y a Elea se le acentuaron aún más las crisis. Muchas noches salía descalza y gritaba que quería volar, que los pies le quemaban. Obsesionada con pisar el suelo lo menos posible, sus saltos hacia el cielo eran cada vez más grandes. Como el Wendigo americano Elea se elevaba siniestramente en el aire con sus pies de fuego bajo la noche iluminada por las explosiones de los misiles scout. A cada detonación su cuerpo se evidenciaba en el aire, como una bailarina iluminada en estampida con los pies encendidos.

SENSO / 5

Aquel día Elea caminaba levantando los pies más de lo normal.  Iba cogida de mi brazo y el peso de mi cuerpo la retenía en tierra firme, como un áncora.

SENSO / 4

Después de que nuestro pequeño abriera la felicitación de cumpleaños equivocadamente y aspirara los polvos de carbunco, nuestras vidas empezaron a torcerse sin remedio.